Vecinos de Amara denuncian ruidos y vibraciones de un centro de crossfit
Vecinos de Amara denuncian ruidos y vibraciones de un centro de crossfit y cuestionan la respuesta municipal y los controles acústicos.
Los vecinos del número 5 de la avenida de Madrid, en Amara, denuncian que un centro de crossfit situado en los bajos del edificio provoca ruidos y vibraciones que afectan a sus viviendas. Según relatan, las molestias, que comenzaron a plantearse en 2023 y se intensificaron en 2024, incluyen golpes de pesas, impactos y música desde primera hora de la mañana.
Los residentes aseguran que la actividad empieza a hacerse notar hacia las 8.15 horas, con la preparación del material, y que algunas clases comienzan alrededor de las 8.30. Afirman haber avisado en varias ocasiones a la Policía Municipal y sostienen que algunas mediciones e inspecciones detectaron valores por encima de los límites establecidos, aunque consideran que las comprobaciones puntuales no reflejan toda la actividad de una mañana.
El gimnasio, abierto desde enero de 2022, defiende que cuenta con una insonorización integral en suelos, paredes, techos y columnas. Su responsable explica que, tras las primeras quejas, el centro encargó pruebas de sonido y vibraciones, sustituyó los discos por otros de material más blando, eliminó algunos ejercicios y colocó un limitador para evitar que la música supere el nivel fijado.
El establecimiento sostiene que las molestias pueden deberse a impactos puntuales, como la caída accidental de una pesa, y que insiste a sus usuarios en el uso correcto del material. También asegura que procura mantener las puertas cerradas, especialmente durante los ejercicios más intensos, aunque afirma que no está obligado a hacerlo durante el funcionamiento ordinario.
El conflicto se ha trasladado al Ayuntamiento de Donostia y guarda similitudes con otro caso denunciado recientemente por vecinos de Gros. Los residentes cuestionan si los actuales mecanismos de control acústico son adecuados para actividades que generan ruidos discontinuos y vibraciones estructurales, y reclaman una supervisión que no dependa únicamente de nuevas llamadas o denuncias.
La situación plantea cómo compatibilizar la actividad deportiva y económica en locales situados en edificios residenciales con el derecho al descanso. Mientras el gimnasio defiende que ha aplicado medidas correctoras, los vecinos sostienen que las molestias no han quedado resueltas.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.