El IES Joan Alcover de Palma crea una IA que enseña sin hacer los deberes
El IES Joan Alcover de Palma usa una IA socrática que guía a los alumnos con preguntas sin hacer sus tareas.
El IES Joan Alcover de Palma ha diseñado asistentes de inteligencia artificial que guían a los alumnos mediante preguntas, en lugar de ofrecerles directamente las respuestas. El objetivo es que aprendan a escribir, argumentar y resolver dificultades sin que la tecnología haga el trabajo por ellos.
El profesor y secretario del centro, Bartomeu Castell, explicó ayer la experiencia durante la presentación del Anuari de l'Educació de les Illes Balears 2026. El proyecto aparece en el capítulo «Inteligencia artificial: de la prohibición al diseño pedagógico del aprendizaje», incluido en el monográfico de esta edición.
La iniciativa comenzó con un experimento realizado en septiembre de 2023. El profesorado pidió al alumnado que preparase en casa un comentario de texto y, después de entregarlo, le preguntó si había utilizado inteligencia artificial. El 90% reconoció que sí. Según Castell, los trabajos tenían un contenido formal relativamente bueno, pero estaban «un poco desvinculados» de lo explicado en clase.
El instituto optó entonces por establecer normas e introducir la IA de forma progresiva. En los primeros cursos de ESO se limita su uso para que los estudiantes desarrollen conocimientos y pensamiento propio. En tercero y cuarto se incorpora de manera pautada, para que el alumnado aprenda a comprobar las respuestas, valorar su corrección y formular nuevas preguntas.
El departamento de catalán ha creado asistentes personalizados basados en el método socrático. Estos sistemas piden explicaciones, plantean cuestiones y ayudan a ordenar las ideas o revisar un texto elaborado por el alumno, pero no redactan la respuesta final. «Hacíamos que contestara de una manera socrática; en otras palabras, que haga pensar al alumno y que no haga el trabajo por él», explicó Castell.
La experiencia también aborda las preocupaciones de las familias. El 53% apoyó un modelo basado en el control y las indicaciones claras del profesorado, mientras que el 11% defendió la prohibición total. Entre los riesgos señalados figuraban la pérdida de capacidad crítica, para el 92% de las familias consultadas; la sustitución del esfuerzo personal, para el 80%, y la dependencia excesiva de la tecnología, para el 65%.
Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.