Un estudio mundial sitúa el clima como clave en la polinización
Un estudio con participación del IMEDEA concluye que la temperatura y la lluvia explican mejor que la latitud las relaciones de polinización.
Un estudio internacional liderado por investigadores de la Universidad Carolina de Praga y del Centro de Biología de la Academia Checa de Ciencias concluye que la temperatura y las precipitaciones explican mejor que la latitud la relación entre las plantas con flores y sus polinizadores. El trabajo, publicado en Nature Ecology & Evolution, ha contado con la participación de Anna Traveset, investigadora del IMEDEA (CSIC-UIB).
La investigación ha reunido 3.415 redes de interacción procedentes de 162 estudios, con más de 110.000 interacciones entre 5.343 especies de polinizadores y 6.126 especies de plantas. En el análisis han participado 142 investigadores de 32 países y se han incluido todos los grandes biomas terrestres, desde bosques tropicales hasta matorrales mediterráneos y tundras subárticas.
Los resultados cuestionan la idea de que las relaciones especializadas entre plantas y polinizadores sean más frecuentes en los trópicos. Aunque la especialización alcanzó a menudo sus niveles más altos cerca del límite entre las zonas tropicales y subtropicales, cada grupo de plantas y polinizadores mostró patrones propios.
Traveset ha destacado el volumen de datos analizado y la importancia de los resultados para comprender los efectos que el cambio climático puede tener sobre los cultivos dependientes de polinizadores específicos. Las abejas, moscas, escarabajos, mariposas, polillas, avispas, aves y algunos reptiles participan en estas interacciones, esenciales para la reproducción de muchas plantas y la producción de alimentos.
El aumento de las temperaturas y los cambios en las precipitaciones pueden modificar la distribución de las especies, el momento de la floración y los periodos de actividad de los polinizadores. Según los investigadores, las redes más especializadas podrían ser especialmente vulnerables, mientras que las especies más flexibles tendrían más capacidad para establecer nuevas relaciones.
La participación del IMEDEA, centro vinculado al CSIC y a la Universitat de les Illes Balears, sitúa a la comunidad científica de las islas en un estudio de alcance mundial con implicaciones para la conservación y la agricultura.
Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.