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Sanidad

Los avances médicos acercan la leucemia mieloide crónica a una vida normal

Los inhibidores de tirosina cinasa han transformado el pronóstico de la leucemia mieloide crónica y permiten una vida casi normal.

Redacción · Las Palmas de Gran Canaria 2 min de lectura

La leucemia mieloide crónica (LMC), que antes podía evolucionar hasta ser mortal, puede controlarse durante largos periodos en la mayoría de los pacientes gracias a los inhibidores de tirosina cinasa (TKI). Según la hematóloga Carlota Portocarrero de las Heras Pérez, para muchos enfermos que responden bien al tratamiento la esperanza de vida puede aproximarse a la de la población general.

La LMC se produce por una alteración genética que provoca un crecimiento descontrolado de glóbulos blancos en la médula ósea. En concreto, una translocación entre los cromosomas 9 y 22 origina el gen anómalo BCR::ABL1, responsable de una proteína que favorece la proliferación y supervivencia de las células leucémicas.

La enfermedad suele avanzar más lentamente que las leucemias agudas y, con frecuencia, se detecta mediante una analítica realizada por otro motivo. Cuando aparecen síntomas, pueden incluir cansancio o debilidad por la anemia, hematomas o sangrados por la reducción de plaquetas y un aumento del tamaño del bazo.

El descubrimiento de la alteración genética y de la proteína asociada permitió desarrollar tratamientos dirigidos. La llegada del imatinib en 2001 marcó un punto de inflexión, al que siguieron nuevos TKI capaces de bloquear la actividad de BCR::ABL1 y frenar el crecimiento de las células leucémicas.

El seguimiento médico a largo plazo es esencial. Las revisiones y los análisis moleculares permiten medir la respuesta, detectar una posible pérdida de eficacia y controlar los efectos secundarios. La especialista subraya que, cuando la enfermedad está controlada y el tratamiento se tolera bien, la LMC puede ser compatible con una vida cotidiana activa.

La suspensión segura de la medicación, las resistencias y la elección de la estrategia más adecuada para cada paciente siguen siendo retos pendientes. El avance en esta enfermedad constituye, según Portocarrero de las Heras Pérez, un ejemplo de cómo el conocimiento científico puede transformar el pronóstico de los pacientes. La información, de ámbito provincial, resulta de interés para los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria como capital de la provincia.

Información elaborada a partir de La Provincia.

Fuente Elaborado por la redacción a partir de La Provincia · Ver original

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