Las tiendas de ropa vintage de Pontevedra ante la calidad y la reventa de prendas de segunda mano
Una tienda de ropa vintage de Pontevedra explica la calidad de la segunda mano, el encarecimiento de las prendas y la reventa en plataformas digitales.
María, propietaria de la tienda Vintage Village, explica en el Faro de Vigo que el público que compra ropa de segunda mano busca sobre todo vestir de forma diferente, más que un precio bajo. Según su experiencia, los artículos de estos comercios conservan una esencia que la moda rápida actual no ofrece. Los clientes más jóvenes se interesan por prendas deportivas con estilo, mientras que a partir de los treinta años predominan las camisas estampadas y los vestidos.
La comerciante aclara que las prendas que vende proceden de empresas especializadas en el tratamiento de ropa de segunda mano, y no de particulares, como muchos suponen. Afirma que la calidad y el estado de estos lotes no son comparables con lo que aporta un particular, y que las tiendas de asociaciones benéficas, que trabajan con donaciones, pueden ofrecer precios más bajos porque no pagan por su mercancía.
María, que creció en una familia dedicada al comercio de tejidos, destaca el valor de materiales orgánicos como la lana y el algodón. En invierno, indica, ofrece chaquetas y abrigos de lana o con un porcentaje de cachemir por unos 60 euros, un precio que compara con los más de 300 euros que puede costar hoy un abrigo similar de cachemir. Sobre el poliéster, reconoce que el de los años setenta y ochenta era de mejor calidad que el actual.
La propietaria relata también que algunos clientes se quejan del precio de ciertas prendas, como una gabardina de 53 euros, que según ellos cuesta menos en una tienda convencional. Cuando les pregunta por qué no optan por la opción más barata, según sus palabras, muchos reconocen que la de segunda mano tiene mejor calidad.
El texto señala además la especulación con la ropa de segunda mano. María cuenta que una clienta compraba varias chaquetas de chándal, a menudo de marcas como Adidas, sin probárselas, porque eran para revenderlas en plataformas digitales como Vinted o Wallapop. La comerciante lamenta que se venda más caro lo que ella ofrece a precio asequible, y explica que la chaqueta más cara de su tienda cuesta treinta euros, un mínimo habitual en internet para prendas en buen estado, aunque ese estado no siempre pueda confirmarse antes de la compra.
Información elaborada a partir de Faro de Vigo.