El miedo al tren aparece entre los viajeros tras los accidentes de Adamuz y Urda
Usuarios del AVE Madrid-Córdoba relatan el miedo al tren tras los accidentes de Adamuz y Urda, con más de un centenar de muertos en nueve meses.
Lucía Ruiz Simón viaja casi todas las semanas en tren de Madrid a Córdoba por la misma vía donde se han producido los accidentes ferroviarios de alta velocidad de Adamuz y Urda, que en nueve meses han dejado más de un centenar de muertos y cientos de heridos. Según explica, ha notado que el miedo al tren ha aparecido en su día a día: «Siento que he estado jugando a la ruleta rusa».
Vanessa Fernández, doctora en Psicología y profesora en la Universidad Complutense de Madrid, señala que algunas personas pueden sentir miedo al tren o desarrollar ansiedad sin haber vivido directamente un accidente ferroviario. La experta apunta que la transmisión de información y la exposición a imágenes también pueden generar fobias y trastornos, por lo que los psicólogos recomiendan evitar ver constantemente imágenes de lo ocurrido y limitar la sobreexposición a la información, especialmente si hay que viajar en tren.
El tiempo puede ayudar a recuperar la rutina de acudir a la estación, pero no es igual para quienes sobrevivieron a los accidentes, que tendrán que superar estrés postraumático, trastornos de ansiedad y depresión, al igual que las familias de las víctimas mortales.
Aunque siempre ha habido accidentes ferroviarios, estas dos tragedias seguidas en la misma línea de alta velocidad están llevando a algunos usuarios a plantearse cambiar sus hábitos, como sustituir el tren por el coche, aunque ello implique soportar atascos y otros riesgos. La periodista Isabel de Haro afirma que acudió a la estación con bastante respeto, pero que no dejará de coger el AVE porque «la necesidad es mayor que el miedo». Considera que la carretera también tiene riesgos, sobre todo en un recorrido diario de ida y vuelta de unas dos horas, frente a los 35 minutos del AVE Madrid-Toledo cuando no hay incidencias.
Manuel Herruzo, cordobés con dos hijos que trabajan en Madrid, asegura que nunca volverá a viajar en tren para visitarles y teme que ellos también lo hagan: «Tengo pánico, es jugársela». Ángeles Martín, jubilada que viajaba en tren para visitar distintos lugares, reconoce que ahora siente inseguridad y que se lo pensará más.
Las dos tragedias ferroviarias afectan también a las familias, que viven con tensión estos desplazamientos. Lucía explica que su familia vive con miedo desde el accidente de Adamuz y que su madre la llama si no avisa de que ha llegado bien. Isabel recibió llamadas de parientes y amigos que querían asegurarse de que estaba bien o saber si el accidente afectaba a su trayecto diario. Lucía lo resume así: «Ahora la sensación de vulnerabilidad es fuerte».
Información elaborada a partir de Diari de Tarragona.