El ictus afecta cada vez a más jóvenes y Osakidetza organiza jornadas en Vitoria-Gasteiz
Osakidetza celebra en el HUA Santiago jornadas por el Día Mundial del Ictus. La neuróloga Yolanda Herrero alerta del aumento de casos en jóvenes.
El ictus no avisa y, una vez aparecen los primeros síntomas, el tiempo juega en contra del paciente: según la neuróloga Yolanda Herrero, de la Unidad de Ictus de la OSI Araba, cada cinco minutos que pasan reducen un 5% las probabilidades de que la persona no sufra secuelas. La Unidad de Ictus, ubicada en el HUA Txagorritxu, atiende unos 850 pacientes al año, lo que supone entre tres y cuatro casos diarios.
Con motivo del Día Mundial del Ictus, Osakidetza celebra hoy la segunda edición de unas jornadas de concienciación en el salón de actos del HUA Santiago, a partir de las 16.30 horas. Las charlas abarcan desde la prevención a través de la alimentación, con la participación de un chef, hasta el acompañamiento a pacientes y familiares. Herrero intervendrá a las 16.40 horas sobre claves para la salud cerebrovascular.
Entre las señales de alarma más habituales figuran la dificultad para mover o sentir un lado del cuerpo, las dificultades para expresarse o comprender lo que se dice, la visión doble, el mareo y la dificultad para caminar. Ante la sospecha, la especialista recomienda pedir a la persona que sonría, que levante ambos brazos o que sujete un objeto, y llamar de inmediato al 112 si se detecta asimetría o incapacidad para realizar estos gestos.
Existen dos tipos principales: el isquémico, que es el más frecuente y afecta a alrededor del 85% de los pacientes, y el hemorrágico. La mortalidad general del ictus ronda el 15%, siendo más alta en el hemorrágico, y alrededor del 30% de los casos dejan secuelas graves y un 20% secuelas leves. Estas pueden ser físicas, cognitivas o emocionales.
Los factores de riesgo están ligados en buena medida al estilo de vida: tabaco, alcohol, sedentarismo y alimentación poco saludable, además de la hipertensión, la diabetes o el colesterol. Herrero advierte de que la edad es el factor que más aumenta el riesgo, aunque ahora el 10% de los casos se da en menores de 50 años, lo que atribuye a que la gente se cuida menos. Según la especialista, el 90% de los ictus podrían prevenirse con actividad física regular, incluidos ejercicios de fuerza, y una dieta mediterránea.
Por último, la neuróloga subraya que el ictus es la segunda causa de mortalidad general en el mundo y la primera en mujeres, además de la primera causa de discapacidad adquirida en adultos, por lo que considera necesario darle la misma importancia social que a un infarto.
Información elaborada a partir de El Correo (Álava).