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Dos años después del desalojo por aluminosis, una familia del Besòs i el Maresme se mudará lejos de casa

Dos años después del desalojo por aluminosis en el Besòs i el Maresme, una familia es realojada a ocho kilómetros de su casa. Las obras no tienen fechas.

Redacción automática · Barcelona 2 min de lectura

Hace justo dos años, el 2 de noviembre de 2024, los Bomberos de Barcelona desalojaron de urgencia a Juan Antonio Amaya y Juana Amador de su hogar, situado en los bajos de una escalera afectada por aluminosis en el barrio del Besòs i el Maresme. Un escape de agua en el piso superior, desahuciado y tapiado días antes, filtró el agua a su casa, donde vivían con el hermano de Juan Antonio, que tiene un alto grado de discapacidad psíquica. Los agentes colocaron 15 puntales en un piso de 42 metros cuadrados para evitar que el techo se hundiera.

Tras dos años en una pensión, el Instituto Municipal de Urbanismo (IMU), dependiente del Ayuntamiento de Barcelona, los ha realojado en una vivienda de Ciutat Meridiana, a unos ocho kilómetros de su casa. Juana Amador lamenta la distancia: "Estamos arriba de todo de Ciutat Meridiana. Mi marido es asmático, tiene que bajar unas cuestas tremendas y se ahoga". Además, según cuenta, la lejanía les aleja también de los médicos de su cuñado. El contrato de cesión es por un "periodo indeterminado de larga duración", y su vigencia depende de la rehabilitación de la comunidad, para la que no hay fechas concretas.

El contexto es el plan de regeneración del Besòs i el Maresme: la Generalitat y el Ayuntamiento han creado una empresa mixta con 415 millones de euros, con margen hasta 2038, para intervenir en más de 4.000 viviendas defectuosas. Según el último informe municipal, solo se están rehabilitando nueve comunidades con 192 pisos, menos del 5% de las 189 escaleras con deficiencias a resolver. El consistorio atribuye el retraso a la falta de viviendas disponibles para realojos.

La asociación vecinal SOS Besòs/Maresme, que acompaña a la familia desde el desalojo, critica la situación. Su portavoz, Teresa Pardo, afirma: "No tiene sentido que para un realojo largo los envíen a una hora de donde tienen el CAP y los servicios sociales". El Ayuntamiento defiende que el nuevo convenio con el Instituto Municipal de la Vivienda garantiza una estancia indefinida y sin pago de alquiler. Juana Amador, por su parte, dice estar contenta con el piso, pero quiere que les asignen uno más cerca del barrio.

Información elaborada a partir de El Periódico (Barcelona).

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