Castrar ratones en la edad adulta alarga su vida un 33 %, según un estudio de Texas
Un estudio con ratones de Texas observa que los castrados en la edad adulta viven un 32,9 % más. Aún no ha sido revisado por pares.
Un experimento con ratones machos ha observado que aquellos a los que se extirparon los testículos en la edad adulta vivieron de media un 32,9 % más que los animales de control, a los que se practicó una operación simulada. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Texas en San Antonio (Estados Unidos), se ha publicado en bioRxiv y todavía no ha sido revisado por pares.
Los científicos castraron a los roedores a tres edades: 20 días (antes de la pubertad), 60 días (ya tras la pubertad) y 240 días (al entrar en la edad adulta). La supervivencia aumentó un 19,3 % en el primer grupo, un 25,8 % en el segundo y un 32,9 % en el tercero. Según el texto original, el mayor beneficio apareció cuando la intervención se retrasó hasta la edad adulta, lo que no encaja con la idea de que el daño venga sobre todo de la exposición a las hormonas sexuales durante la pubertad.
Los autores plantean que la influencia de los testículos podría cambiar con la edad: algunos efectos serían beneficiosos al principio de la vida, pero su presencia continuada acabaría favoreciendo procesos asociados a una mayor mortalidad. Los investigadores también señalan que, tras la intervención a los 240 días, el exceso de mortalidad masculina se habría reducido rápidamente.
El trabajo no demuestra que la testosterona sea la responsable del efecto, ya que la castración elimina la principal fuente de esta hormona pero también altera otras señales hormonales. Además, la castración modificó la composición corporal de los machos, que perdieron masa magra y acumularon grasa durante más tiempo, aunque esto no prueba que sea la causa de vivir más.
El hallazgo amplía una línea de investigación previa del mismo equipo, que en 2023 comunicó que la castración antes de la pubertad prolongaba la vida media de estos ratones un 12,6 %. Los investigadores aspiran ahora a identificar fármacos que imiten el efecto de la castración sin extirpar los órganos reproductores, aunque antes deberán comprobar qué factores intervienen y si el beneficio puede lograrse sin efectos secundarios graves.
Conviene recordar que el experimento se hizo con una población concreta de roedores de laboratorio y que el estudio aún no ha superado la revisión independiente. La noticia procede de la provincia de Baleares y se recoge en Palma como capital de la comunidad, pero no aporta datos locales: se trata de una investigación científica de ámbito internacional.
Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.