Una antología recupera la poesía de las mujeres canarias de los siglos XVIII y XIX
José Miguel Perera Santana publica con la Academia Canaria de la Lengua una antología de poetas canarias de los siglos XVIII y XIX en dos volúmenes.
El investigador José Miguel Perera Santana ha publicado la Antología de poetas canarias del XVIII y XIX, una obra en dos volúmenes editada por la Academia Canaria de la Lengua dentro de su colección Biblioteca Manuel Padorno. El libro rescata las voces de escritoras que, mucho antes de las autoras más reconocidas del siglo XX, ya utilizaban la poesía para expresar sus inquietudes, relacionarse con otros escritores y, en ocasiones, cuestionar las normas que condicionaban sus vidas.
La investigación comenzó alrededor de 2009, cuando Perera Santana trabajaba en su tesis doctoral sobre Sebastián Padrón Acosta, uno de los primeros estudiosos de la literatura canaria, que había elaborado un recuento de las llamadas «poetisas canarias». En 2017 el investigador publicó una edición crítica de aquel ensayo y de otros artículos de Padrón Acosta, y la búsqueda ha desembocado ahora en esta antología, que incluye un estudio introductorio sobre el contexto de las composiciones.
Una de las aportaciones principales del trabajo es la lectura de los poemas desde una perspectiva de género. Según el autor, bajo expresiones aparentemente convencionales aparecen discursos que cuestionan la posición social de las mujeres, como los de María Mercedes Letona. Perera Santana afirma que «el discurso feminista en Canarias, también en el ámbito literario, no nació el otro día», y recuerda la relevancia posterior de figuras como Mercedes Pinto o Josefina de la Torre.
La obra reúne realidades muy diversas: desde sor Ana Ángela Arroyo, de quien solo se conserva por ahora un acróstico dedicado a Garachico, hasta escritoras con una producción considerable que nunca publicaron libros en vida. Victorina Bridoux fue la única de las seleccionadas cuya poesía se reunió en un libro en aquel periodo, y lo hizo tras su fallecimiento, por iniciativa de su marido. La antología también aborda la tradición oral y las conexiones con el espiritismo, a través de Encarnación Cubas y Dolores Millares Cubas.
Las autoras documentadas procedían en su mayoría de familias acomodadas y se concentraban en núcleos como Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, La Orotava y Las Palmas de Gran Canaria. El investigador advierte de que la ausencia de autoras de Fuerteventura y El Hierro no permite concluir que allí no hubiera mujeres que escribieran versos. La publicación incorpora además una quincena de artículos y escritos críticos como anexo, y el autor destaca que la Academia Canaria de la Lengua haya respaldado la edición.
El libro no pretende cerrar la investigación, sino ofrecer una base para seguir localizando obras y reconstruyendo trayectorias. Entre los interrogantes abiertos figura si Victoria Ventoso continuó escribiendo tras casarse en 1854, año en que dejó de publicar.
Información elaborada a partir de El Día.