El Albenzaire mantiene vivo el pulso hostelero de Fuensanta
El hotel-restaurante Albenzaire, en Fuensanta, afronta una nueva etapa familiar con 24 habitaciones y actividad ligada a la A-92.
El hotel-restaurante asador Albenzaire de Fuensanta, un núcleo de población creado hace unos 60 años por el Instituto Nacional de Colonización, afronta una nueva etapa bajo la gestión de Conchi Díaz Fernández y sus hermanos Antonio y María Angustias. El establecimiento cuenta con tres estrellas, 24 habitaciones y una plantilla necesaria de 14 personas.
La historia del negocio comenzó con los padres de Conchi, Manuel y Antonia, originarios de Trasmulas. En el reparto de viviendas y fincas de labranza del nuevo pueblo, a la familia le correspondió un solar sobre el que Manuel construyó cuatro viviendas de protección oficial. Antonia regentó además una tienda de comestibles.
Hace 25 años, Manuel levantó junto a la A-92 un hotel con restaurante, que durante un tiempo fue explotado por una empresa. Ahora el complejo ha regresado a la familia y conserva un espacio denominado 'el rincón de Manolo', en recuerdo de su impulsor. Conchi dirige el negocio desde hace tres años, después de trabajar en el sector de la asesoría.
El restaurante ofrece menú del día y comida casera, con la cocina abierta de doce de la mañana a once de la noche. Las carnes a la brasa y el pollo al carbón son algunos de sus principales reclamos. El establecimiento recibe tanto a vecinos como a viajeros de la A-92, incluidos marroquíes que se desplazan entre Francia y Algeciras, y dispone de un punto de venta de billetes para los ferris del paso del Estrecho.
Conchi explica que la clientela de fuera resulta imprescindible para mantener la actividad y que también llegan huéspedes que buscan alojamiento cerca de Granada a un precio más económico. El hotel celebra además bodas, comuniones y comidas navideñas, aunque la directora reconoce las dificultades para consolidar una plantilla y mantener abierta la recepción durante las 24 horas.
Fuensanta, anejo de Pinos Puente y con cerca de 200 vecinos, ha perdido población con el paso del tiempo. Conchi asegura que percibe más movimiento y que algunas personas vuelven a valorar vivir en pueblos pequeños. Entre las mejoras que reclama para la localidad figura el arreglo del mirador desde el que se contempla el municipio, la Vega y sus olivares.
Información elaborada a partir de Ideal.